SEATTLE, ESTADOS UNIDOS,-  Un astrobiólogo -Dimitra Atri- del Blue Marble Space Institute of Science sugiere la posibilidad de que la radiación espacial sea usada como fuente de energía por bacterias espaciales.

En el artículo publicado en Science, detalla que esta teoría está basado en el descubrimiento de una bacteria encontrada a 3 kilómetros de profundidad en una mina de oro de Sudáfrica y que parece vivir de la energía que obtiene de la descomposición radioactiva del uranio consiga el ABC.

Mediante la realización de simulaciones, Atri teorizó que la vida alienígena quizás aprendió a aprovechar una fuente de radiación muy abundante en el espacio, los rayos cósmicos, una radiación de muy alta energía que se origina más allá del Sistema Solar.

“Lo interesante es que esta radiación llega a los planetas, y que en aquellos donde la atmósfera y el campo magnético son débiles, se internan en las profundidades del subsuelo, donde quizás podrían ser la fuente de energía de extravagantes formas de vida”, declaró el científico.

Según Dimitra dado que este flujo de energía es relativamente bajo, y no es comparable a la radiación proveniente de las estrellas, las formas de vida que podrían alimentarse de él serían pequeñas y simples, además de que crecerían a un ritmo muy lento.

En contraste el astrobiólogo Duncan Forgan, señaló que el flujo de esta radiación puede alimentar a los seres vivos, pero que en exceso puede ser letal, ya que “la radiación de alta energía es capaz de dañar el material genético de los microbios y acabar con su existencia”.

Aun así Dimitra no pierde la esperanza de poder encontrar vida en el espacio y detalla que “es gracioso, porque cuando buscamos formas de vida extraterrestres normalmente buscamos lugares con atmósferas gruesas, pero quizás deberíamos buscar dentro del subsuelo de los planetas”.
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