El bullying o acoso escolar se ha incrementado en los últimos años en México, volviéndose más violento y afectando la vida escolar de los niños y adolescentes que lo padecen. Esta actividad impide un correcto desarrollo de la personalidad y la autoestima.

Nueve de cada diez alumnos que sufren acoso escolar de forma reiterada, terminará padeciendo secuelas psicológicas, o desarrollará algún tipo de trastorno mental o problemas de comportamiento hasta en algunos casos suicidios .

Los sometidos están expuestos a todo tipo de violencia -insultos, amenazas, humillaciones, agresiones físicas , de forma reiterada, terminará padeciendo secuelas psicológicas, o desarrollará algún tipo de trastorno mental o problemas de comportamiento, como consecuencia de la ansiedad y la inseguridad que generan, que impiden un correcto desarrollo de la personalidad y la autoestima , tal y como han comprobado los psiquiatras especializados en la atención a jóvenes y adolescentes.

Las redes sociales, además, están favoreciendo la extensión de este grave problema, porque los acosadores las utilizan para ampliar el maltrato más allá de las aulas, introduciéndose en la vida privada de sus víctimas y haciendo más pública todavía la humillación que sufren.

Lo importante es que hay que detectar cuanto antes el acoso escolar para terminar con la situación y llevar al menor afectado a un especialista, para que ofrezca algunas pautas que pueden ayudar a los padres a identificar el problema aunque su hijo no se atreva a admitirlo, como absentismo o bajo rendimiento escolar, síntomas de depresión o ansiedad (nerviosismo, insomnio, falta de apetito, dolor de cabeza, apatía, problemas gastrointestinales, mareos…), alteraciones emocionales, miedo, negación de los hechos.

Con respecto al perfil del acosador, algunos de los signos que pueden ayudar a identificarlo son: agresividad verbal o física, impulsividad, que insulte o menosprecie a los demás con frecuencia, que necesite destacar, que manifieste sentimientos de envidia o inferioridad o una baja autoestima, y que tenga antecedentes familiares de violencia doméstica, entre otros.

También con ellos hay que tomar medidas urgentes, necesitarán terapias psicológicas y o psiquiátricas para resolver su mala conducta. También es necesario comentarlo con sus padres, para que no vuelvan a ocurrir este tipo de situaciones que como ya saben pueden ocasionar severos daños.

jcrh