ESTADOS UNIDOS.- A partir de este 1 de octubre, Estados Unidos deja de tener la supervisión del internet. Esto, debido a que el Departamento de Comercio norteamericano cederá esa supervisión de los DNS (Domain Name System) al ICANN, a una entidad sin fines de lucro californiana que opera bajo la supervisión de la comunidad internacional.

Desde el punto de vista práctico no cambiará nada para los usuarios finales de la red, como asegura el vicepresidente de ICANN, Christopher Mondini. Por el contrario, la comunidad global tendrán la garantía que el sistema estará privado de interferencias gubernamentales.

La medida tiene un importante significado geopolítico: Estados Unidos, renunciando a tener la última palabra sobre los números de dominio, envía la señal de que la red no debe ser controlada por los países, en contraste con la posición de Rusia y China, que quieren en cambio un modelo controlado por los gobiernos. El ICANN está destinado desde hace tiempo a volverse independiente. La primera promesa de privatización se remonta a fines de los años 90, luego el Congreso dio un paso atrás temiendo que el ente se vuelva rehén de gobiernos totalitarios, que habrían puesto en riesgo la libertad de la red.

Y bajo el presidente George W. Bush, el Departamento de Comercio afirmó que mantuvo su histórico rol de supervisor.

Los esfuerzos por arribar a un sistema neutral fueron retomados en 2013, luego de las revelaciones del exempleado de la NSA (National Security Agency) Edward Snowden, que provocó el Datagate.

Todavía hoy en Estados Unidos hay varios detractores: los fiscales generales de cuatro Estados (Arizona, Oklahoma, Nevada y Texas) iniciaron una causa para impedir el traspaso, mientras que el candidato republicano Donald Trump expresó preocupación y se manifestó contrario a ella.

jcrh