MADRID,-  En un artículo publicado en Nature aparece un estudio dirigido por Katsuhiko Hayashi cuyo tema medular es que científicos japoneses han logrado transformar células de la piel de ratones en óvulos sanos capaces de generar descendencia. Es la primera vez que se reproduce el ciclo natural de maduración de los óvulos en un laboratorio.

Sugiere que la nueva técnica podría servir para combatir la infertilidad humana por medio de la producción de óvulos artificiales.

Sin embargo, los datos publicados en el propio estudio mostraron que el método es aún peligroso y muy ineficiente. Aunque a lo largo de los experimentos los científicos produjeron un total de 1.348 embriones, solo consiguieron que nacieran 26 ratones. Tal como informaron los autores, muchos de los fetos mostraron problemas de desarrollo y anormalidades en los cromosomas. Además, esta técnica plantearía problemas éticos si se aplicara a humanos, puesto que requiere usar células de embriones.

A pesar de todo, varios científicos coincidieron en destacar el valor de este estudio: «Es un avance tremendo», ha explicado en New Scientist Azim Surani, investigador de la Universidad de Cambridge. «Es realmente sorprendente», ha declarado en Nature Jacob Hanna, biólogo en el Instituto Weizmann de Ciencia en Rehovot, (Israel).

La técnica de Hayashi consiste en extraer células de la piel a hembras de ratón y «reprogramarlas» para devolverlas a un estado «primitivo», la etapa totipotencial, desde el que pueden convertirse en cualquiera otra célula. Luego añadieron células de embrión y productos químicos para que estas se convirtieran en óvulos. Al final, estos fueron fecundados in vitro e implantados en hembras para la gestación.

Aunque parte del trabajo ya se hizo antes, en anteriores ocasiones fue necesario contar con el apoyo de animales vivos. Pero en esta ocasión, se ha logrado completar toda la maduración de los óvulos en una placa de laboratorio. Eso sí, contando con la ayuda de células embrionarias como base para soportar a las células madre obtenidas a partir de la piel.

Hayashi ha asegurado que el procedimiento es robusto, aunque ha reconocido que supone un reto a nivel tecnológico. Actualmente, está tratando de sustituir a las células embrionarias de soporte por agentes artificiales para hacer más simple y barato el proceso.

Tratará de investigar más el proceso de desarrollo de los óvulos, ahora que puede reproducirlo por entero en una placa de laboratorio, pero no intentará crear óvulos humanos (las leyes japonesas no lo permiten). Sin embargo, tal como ha dicho Jacob Hanna, investigador en el Instituto Weizmann, es probable que el protocolo no sea mucho más complicado en humanos.

En este sentido, Katsuhiko Hayashi ha explicado en Nature que es posible que en 10 años su metodología sirva para producir óvulos humanos, aunque aún «es demasiado pronto usar oocitos artificiales con fines clínicos». El motivo es que muchos de los óvulos que él produjo eran de mala calidad y pueden producir embriones con anormalidades genéticas y deformidades.

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